Pregúntale a mis pasos,
ojos caídos y desengaños.
La noche se vuelve antigua,
se pierde en la esquina.
Me blindé un armazón,
qué protege mi corazón.
Soledad que danza
en la lejanía
de una despedida.
Y tú solo serás
un poema
en el olvido;
ya lo verás.
© Nuria de Espinosa

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