Punto de encuentro en el que autores de diversas modalidades artisticas y creativas comparten con un solo fin... Dar a conocer su talento, su arte, su creatividad y crear un espacio de actividades, eventos y participación propia de los integrantes del espacio literario y artistico.
Amazón Prime y Amazón Music Gratis
lunes, 23 de diciembre de 2024
Entre piratas anda el micro III
Felices fiestas
sábado, 21 de diciembre de 2024
Arte y letras
"El hombre del tulipán (Retrato de Jean Metzinger)", de Robert Delaunay.
#Microlienzos
Con un tulipán en la solapa, él espera,
en sus manos el humo traza quimeras,
mirando a alguien, sin nombre, sin tiempo,
los pétalos caen, se deshoja el momento,
en su mirada un secreto enmudece,
el lienzo lo envuelve, y quieto, perece
sábado, 14 de diciembre de 2024
Lo mejor de diciembre
domingo, 8 de diciembre de 2024
La maceta
Los vecinos no dejaban de hablar del misterioso "demonio del cuarto". Las habladurías parecían inagotables, y una mañana, harto de escuchar siempre lo mismo, decidí preguntarle a mi abuelo sobre aquella extraña leyenda.
—Todo empezó hace años —me dijo—, en un día que la fatalidad quiso marcar. Don Julio, el edil, caminaba despreocupado por la calle, cuando, justo al pasar bajo esa ventana, una maceta que tomaba el sol en la cornisa del cuarto piso cayó desde lo alto. El golpe fue tan certero que la maceta aterrizó sobre su cabeza, dejándolo desplomado en mitad de la acera, como un muñeco sin hilos.
Al escuchar el estruendo, la inquilina del piso corrió escaleras abajo, presa del pánico, gritando a todo pulmón: "¡Ay, Dios mío! ¡Ay, Dios mío!"
Cuando Don Julio abrió los ojos, con la frente ensangrentada y un chichón que parecía a punto de estallar, esbozó una sonrisa extraña.
—Señor, señor, ¿se encuentra bien? —le preguntó la mujer con voz temblorosa.
Él, llevándose la mano a la cabeza, respondió con un tono molesto. "Acabo de contemplar al demonio". La mujer le miró desconcertada, con el ceño fruncido.
Sin mediar palabra, recogió del suelo la maceta medio rota, y sin pensárselo dos veces, se la estampó de nuevo en la cabeza. "¿¡Llamarme a mí, demonio!? ¡Abrase visto semejante descaro!", farfulló furiosa, antes de dar media vuelta y marcharse, aún enfadada.
Don Julio quedó atónito. Se incorporó despacio, convencido de que aquella mujer estaba loca. Lo que él había querido decir era que, durante esos segundos en los que estuvo inconsciente, había creído estar en el mismísimo infierno. Sin embargo, en ese instante lo entendió todo: el verdadero infierno no estaba en el más allá, sino que se hallaba en aquella mujer que lo acababa de agredir.
Desde ese día, la historia tomó vida propia en el vecindario. Se empezó a hablar del "demonio del cuarto" y de la maceta que lo custodiaba, pues, según contaban, cada día aparecía una nueva maceta intacta en el alféizar de la misma ventana; como si la leyenda, como si el demonio, jamás hubiera dejado de estar allí.
El descubrimiento
Escribir jugando Reto
De nuevo las sombras!. Sabía que aquellos monstruos esperaban para atraparlo, era el último que había resistido el ataque de los mongoles, pero ya no podía aguantar. Tembló horrorizado al ver las siluetas en la lejanía. El brillo de la estrella polar le dio aliento. Tenía que hacer un esfuerzo. Decidido el taoísta cogió la mezcla, le llamó pólvora. Tras unos segundos encendió la mecha. Miró hacia la frontera. —¿Dónde están? ¿A qué esperan? Se dijo. Entonces, vislumbró algo entre las sombras y sin pensarlo más, lanzó el saco lleno de pólvora; —no volverán a molestar a mi pueblo, murmuró. Tras la explosión llegó el silencio.
Huellas
Escribir jugando RETO
Llevaba toda la noche sin dormir. Suspiró y entró de nuevo en la sala de interrogatorios.
— Si coopera se ahorrará tres o cuatro años de cárcel. ¡Maldita sea! Le caerán de diez a quince años por asesinato.
—¡Cojonudo!—Dijo su abogado contundente, que acababa de entrar en la sala— intimidación, y sin pruebas contra mi defendido.
—Su defendido fue detenido en la escena del crimen abogado de pacotilla. Y sus huellas dactilares las dejó en la puerta del contenedor donde se ocultó.
El abogado asintió con la cabeza derrotado. Miró a su cliente. Se sentía como un auténtico escarabajo.
(100 palabras) MicroLetras






