La lluvia caía,
el viento bramaba,
tu ausencia rugía
y el cielo gritaba.
Temieron,
las palabras
que enmudecidas
temblaron,
en una noche
sin estrellas,
con el corazón
destrozado.
El aire absorbió tu aroma,
frente a un olvido sin futuro
y esta poesía que hoy es oda,
conmovió el recuerdo perdido.
Abrazas las horas del silencio
de una soledad desbordada,
donde la pregunta no existe
y la respuesta ha sido olvidada.
Nuria de Espinosa

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