Las primeras Fallas
que se tienen noticias, consistían en unas grandes vigas que sostenían barriles
de alquitrán, leña y sarmientos encendidos, a cuya luz se danzaba y cantaba.
Se plantaron Fallas en el año 1543, para
festejar el nacimiento del príncipe Carlos, en 1544, para celebrar la paz en
Francia, el 14 de Abril de 1564, con motivo de la entrada de Felipe II, en
Valencia, al emigrarse los carpinteros, alcanzo mayor apogeo de la fiesta,
encendiéndose hogueras en honor a S. José.
A estas hogueras iban a parar además de las
virutas y trozos de madera sobrantes almacenada durante el año, muebles y
objetos abandonados por el vecindario. Hacia mediados del siglo XVIII, las
Fallas era un simple festejo incluido en el programa de actos típicos de la
fiesta de S. José (19 de Marzo). Al amanecer del día 18 en algunas vías urbanas
aparecían papeles colgados, en medio de la calle de ventana a ventana o
pequeños tablados colocados junto a la pared, sobre los cuales se exponían a la
vergüenza publica uno o dos muñecos (ninots) alusivas a un suceso, conducta o
personajes censurable.
Durante el día los niños y adolescentes recogían
combustible y preparaban pequeñas piras de trastos viejos, que también recibían
el nombre de Fallas, unos y otros, eran quemados a la anochecer de la víspera
de S. José, congregando en torno a la hoguera, una amplia participación
popular. Al día siguiente era día de media fiesta y los carpinteros y los
valencianos de votos acudían a los templos parroquiales, para festejar a su patrón,
en muchos hogares se celebraban fiestas onomásticas en los que se agasajaba a
los Pepes y Pepas, con todos, buñuelos y anís, en suma, una fiesta popular y
vecinal.
La primera documentación con que contamos
sobre las Fallas, es un oficio dirigido al corregidor de la ciudad de Valencia,
para que prohibiera la colocación de monumentos (especialmente de tipo
teatral), en las calles estrechas y junto a la fachada de las casas. Como
consecuencia de estas medidas de policía urbana (prevención de incendios), se
obligaba a los vecinos a plantar las Fallas en calles anchas, en cruces de
calles y en las plazas.
Curiosamente sin pretender una simple medida
como provocaria a la larga, una importante transformación. A un que las Fallas
seguían manteniendo una estructura horizontal y teatral en dos cuerpos (un
tablado y una escena sobre el mismo), al colocarlos en el centro de una calle o
plaza, era precioso concebirlas de forma exenta, puesto que podía ser rodeados,
para verlas en su totalidad, había que darles la vuelta y al liberarlas también
nuevas potencialidades constructivas, y la necesidad de inscribir mensajes en
todos sus lados.
Antorchas, hogueras, papeles entablados,
durante mucho tiempo recibieron el nombre de Fallas, pero progresivamente se
fue restringiendo el uso de esta denominación para referirse a las piras satíricas,
es decir aquellas que sobre todo un tablado exponían a la vergüenza publica los
vicios o perjuicios imperantes. Eran esas Fallas las que suscitaban expectación
cada año, y las que la población acudía a visitar masivamente, consistía en una
estructura prismática, generalmente cuadrangular, con armazón de madera,
recubierta ornamentalmente con bastidores pintados con lienzos o con papeles
que ocultaban los materiales. Combustibles amontonados a su base, los ninots o
figuras que aparecieron en el escenario se vestían con telas y ropas viejas,
estas Fallas satírica, al igual que los milagros de S. Vicente, se acompañaban
siempre de unas hojas de versos que colgadas como pasquines en las paredes
próximas o en los bastidores del pedestal, desarrollaban la rimada del tema que
se escenificaba en la Falla. A
mediados del siglo XIX, al imprimir estos versos y editarlos en pequeños
pliegos, dieron origen al Llibret, en consecuencia se amplio considerablemente
la posibilidad de desarrollar argumentos.
La característica peculiar de las Fallas, es
la figuración satírica de un hecho social censurable. Tienen un tema concreto y
responden a una intención crítica o cuanto menos burlesca, a diferencia de las
simples hogueras y de la pira de trastos viejos, en ellas se representa escenas
que aluden a personas, sucesos o comportamientos colectivos que los falleros
consideran merecedores de corrección o dignos de irrisión. Dos temas ocuparon
preferentemente a los falleros a mediado del siglo XIX; la Falla erótica y la critica
social. En 1858, los falleros de la plaza del teatro pretendían levantar una
Falla en movimiento con una alusión directa, a los desiguales sociales, los
versos eran de Josep María Bonilla.
La
Falla fue prohibida por la autoridad, pero los falleros
repitieron el tema al año siguiente. Por otra parte, con el nombre de Falla
erótica o tendencia conyugal, la prensa de la época designaba un tipo de
Fallas, muy abundantes que eran prolíficas en alusiones picantes o escabrosas
mediante un lenguaje plagado de equívocos y que reflejaba una mentalidad
hedonista y procaz. Bernat i Baldovi escribió algunos llibrets que abordaban
esta temática, pero tal vez el más conocido es el conocido por Blai Bellver
para la Falla
de La Plaza De La Trinidad de Xativa en
1866, denominando La Creu Del
Matrimoni, que mereció una rotunda condena por parte del arzobispado.
Con el tiempo fue necesaria la publicación
de un Llibret con versos en valenciano, que explicase el tema y el contenido de
cada Falla y la fiesta se hizo tan popular que todas las claves sociales se
mezclaban durante la celebración. Quizá fue esa la razón por la que a mediados
del siglo pasado fueron prohibidos por un alcalde de ciudad para evitar que se
produjeran altercados e incidentes. Durante todo el siglo XIX, el ayuntamiento
y en general también las instrucciones de autoridad, mantuvieron una actitud
vigilante y censura ante las Fallas. Esta política represiva, justificada por
la necesidad de modernizar y civilizar las costumbres de la ciudad, pretendía
erradicar los festejos populares (carnaval y Fallas), entre otros. Y se
intensifico durante los años setenta al establecer gravosos impuestos, sobre el
permiso de plantar Fallas o tocar música.
Esta pasión genero, como reacción un
movimiento en defensa de las tradiciones típicas y en 1884, la revista La Traca otorgo por primera vez
premios, a las mejores Fallas. La iniciativa seria confirmada por la Asociación
Renaixentista Lo Rat Penat en 1885, este apoyo explicito de
la sociedad civil mediante premios, despertó un espíritu competitivo entre comisiones de vecinos, estimulo el
fervor fallero y produjo una de contención estética. Dando lugar a la Falla artística, en ella no
desaparecía necesariamente la critica (incluso podía experimentar una
relación política), pero comenzaba a
predominar la preocupación formal. Constructiva y estética sobre el
conocimiento del monumento.
A un que con titubeos y timideces , en 1901
el Ayuntamiento De Valencia, tomo relevo de lo Rat Penat. Otorgo los primeros
premios municipales de las Fallas, eso si, una vez pasada las fiestas se
trataba de dos premios, uno de 100 pesetas y el otro de 50 pesetas. El clima
social para esta intervención municipal no solo era favorable, si no exigente.
Y abarcaba todo un abanico cumplió de Organizaciones Culturales y Recreativas,
como valencianistas y deportivas, políticas y obreras, que potenciaron el
desarrollo de las Fallas durante la primera década del siglo. Este fue el
comienzo de la unión entre un pueblo y el poder político, evolucionando con
pasos agigantados, esta fiesta popular con número, estructura y organización.
En 1929, se creo el primer concurso de
carteles para hacer promoción de la
fiesta, en 1932 se instauro la semana fallera. Fue esos años cuando las Fallas
se convirtieron en la fiesta mayor de la Comunidad Valenciana.
La mayoría de los monumentos eran obra de artesanos artistas especializados que
durante varios meses vivían para la construcción de los mismos, en sus talleres. Fue esos años cuando las
Fallas se convirtieron realmente en la fiesta mayor de los valencianos, el artículo
publicado en 1935 y firmado por Llopis Piquer, que lleva como titulo “Como se
preparan las Fallas”, nos describe con cierto detalle como se confecciona una
Falla.
Primero se elabora una maqueta, sobre esta se
establece una escala para poder proyectar el monumento fallero. Lo siguiente
que hace el artista es la carpintería, realizado el esqueleto de la Falla, en ellos son los mas
importantes elementos, el cartón, el yeso y la cera, sin olvidar la madera de
los bastidores ni la tela metálica cubierta de arpillera para grandes masas,
con esos sencillos materiales, los artistas valencianos compiten con las
grandes creaciones de la escultura, patentizando su valía con la erección de
grandiosos monumentos, la tarea mas difícil y entretenida estriba en la confección
de los moldes para las cabezas, moldes que saca el artista de un barro en el
que plasma la esfinge de una mujer o un hombre según los casos, y que vaciamos
en yeso, servirán para obtener una serie de cabezas en cera. A los que bastara
el aditamento de unos bigotes o la desviación de un ojo, o el añadido de un
rictus labios, para que dejen de ser humanas, yendo a construir diversas
personalidades, dentro del conjunto de la Falla.
Desde principios del siglo XX, las Fallas
abandonaron la estructura dual (tablado escena), comenzó a desarrollarse una
concepción de las mismas. En el cual los ninots no eran ya, la figura mas
impactante, la Falla
se comprometía ahora de la superposición de diversas elementos y niveles,
fundamentalmente de tres; una base de escena altura, compuesta de repise para
las diversas escenas, un cuerpo central que servia de sustentación de monumento
y un remate. Este ultimo consistía en una figura de grandes dimensiones,
construida por un motivo alegórico, capaz de condensar el tema que explayaban y glosaban las escenas
inferiores, el contenido de la
Falla no se hallaba ya inscrito solamente en una escena.
Realzada por el tablado, si no que latente en
todo el conjunto escultórico y debía ser descifrado, rodando la Falla y recorriéndola con la
mirada de arriba abajo. La Falla
ahora debía ser fastuosa, imponente, majestuosa y sugestiva, visible desde la
lejanía, bajo la presión de los premios, las Fallas como ideal modelito la
monumentalidad, la proporcionalidad y el barroquismo. En 1927, La Asociación Para El
Fomento Del Turismo, Valencia Atracción. Organizo el primer tren fallero, el
acto tuvo éxito que la Sociedad Valenciana,
se volcó toda vía mas en las Fallas, incrementando considerablemente el numero
de monumentos que se originan el crecimiento, la fiesta obligo también a una
mejor organización, así sugirieron la Asociación General
Fallera Valenciana. Y el Comité Central Fallero, que representaban a las
comisiones y organizaban la fiesta.
Las
fallas i i
Siempre que comenzamos
a hablar de las Fallas, surge la necesidad de darle un significado a esta
palabra, tan usada por los valencianos pero tan pérdida en la noche. De los
tiempos que a menudo se ignora su significado, la palabra Falla de origen
mozárabe proviene de la palabra Facula. En latín, diminutivo de Fax-cis, que
significa antorcha. Nos recuerdan la devoción del hombre antiguo por el fuego, en
todas las culturas antiguas, la presencia del fuego tuvo que ver con la
transición de la noche al día o de la muerte a la vida, es decir, con la
renovación, la palabra Falla ha estado entre lazada a lo largo de la historia
con la palabra Foc, con el elemento el fuego.
La
Falla hoy es un conjunto de monumentos artísticos que se
queman pero en tiempos de Jaime I, de cuando tenemos los testimonios
documentales mas antiguos. La palabra denominaba a las antorchas que iluminaban
las tiendas de campaña, las casas con fines festivos o de comunicación. Mas
tarde aquí, en la Torre Del
Micalet se encendía una hoguera todos los días para servir de guía a los
marineros y para avisar a los habitantes de la ciudad, sobre las novedades o
peligros, siguiendo la antigua costumbre de utilizar la hoguera como medio de
comunicación.
Con el tiempo la hoguera dejo de encenderse,
pero el sentido estrictamente lúdico de la palabra Falla es posterior, pero a
demás de darnos una referencia sobre el carácter, satírico y festivo de
aquellas hogueras. La palabra nos transporta en su sentido más poético y
anclado en su versión más antropológica, al paso del oscuro a la luz y la
renovación. Hoy existen ciertos cásales falleros que exponen igual numero que
ha ido creciendo considerablemente con el paso de los años, a un que en el
siglo XVIII se tienen noticias de que eran tantas las Fallas que se plantaban,
que un bando municipal prohibió por primera vez que quemaran, en lugares que no
fueran las plazas o espacios abiertos, destinados a ese fin. Desde entonces la
palabra se utiliza generalmente en plural, Fallas, para designar a la que se ha
convertido en fiesta mayor de Valencia. Se usa igualmente para nombrar al
conjunto de Fallas-Monumentos, así como para hablar de la suma de Asociaciones
o Comisiones, que se unen para organizar la fiesta.
Con el auge turístico y la proyección
internacional, que se ha dado a las Fallas, la palabra así en plural, ha
trascendido a todas las lenguas del mundo, e incluso podemos encontrarla en el
diccionario de la lengua, De La Real
Academia Española. Podía decirse que las Fallas son una gran
parodia de los acontecimientos, que vive la sociedad valenciana, en pocos años.
Se convirtió en la fiesta mayor, instituciones como El Circulo De Bellas Artes,
mostraron gran interés, en fomentar su desarrollo artistas plásticos se vieron
a traídos por las posibilidades expresivas de la tradición del rito del fuego.
Era una pequeña e inadvertida costumbre
popular, en la edad media los carpinteros tenían la costumbre de gremial de
quemar, una hoguera en honor a S. José.
En la que ardería los restos de todo el año,
a finales del siglo XVIII, se copio la costumbre de quemar ninots o figuras
representado hábitos inconfesables del momento, o cualquier suceso grotesco,
que hubiera ocurrido en el barrio, diferente teorías explicaban hoy el origen
de las Fallas, con un mayor nivel de fiabilidad, dependiendo de las pruebas
documentales que por otra parte son casi inexistentes. Una de las teórias que
explican el origen de las Fallas, se remonta a principios del siglo XVII, en
esta época los trabajos en los talleres de carpintería a la luz de enormes
candiles, durante las veladas invernales, pues los momentos de luz natural
duran muy poco, ya que el Sol se ponía temprano. En la víspera de S. José, las
gentes celebran con alegría el fin de esas veladas de trabajo, encendiendo
grandes hogueras a las puertas de las carpinterías, formadas de virutas y estal
o parot, que era sustentáculo de madera sobre el que los carpinteros colocaban
los candiles, para alumbrar las horas del trabajo nocturno. Con el tiempo,
junto al parot se quemaban esteras o trastos viejos, a la vez que se
improvisaban canciones, se tiraban tracas y cohetes festejando la llegada de la
primavera, y con ella los días largos.
Las
fallas iii
Las Fallas son la
manifestación de un arte inigualable (madera, cartón, a un que en los últimos
años además de estos se esta utilizando otros materiales), son también la
visión satírica y mordaz de los problemas mundiales, nacionales, provinciales y
locales. Los falleros arremeten contra todo y contra todos, pero divirtiéndose,
de las Fallas que se plantan en la ciudad, algunas alcanzan una altura
inusitada, que no en pocas ocasiones sobre pasan los 20 metros.
Mas fácil es la construcción de los cuerpos,
para que el cartón sujeto a moldes de yeso, a presión en mojado, da un margen
admirable. Labor esta a la que se dedican los aprendices de todo artista
fallero, que se aprecie, escultores de categoría volvieron a manejar barro, un
nuevo molde recogió el trabajo, saliendo una nueva encarnación humana. Que con
su cortejo de desviaciones físicas y añadidos materiales, complementan mas y
mas, así pudiéramos ir sucesivamente señalando el nacimiento de los diversos
personajes de la Falla. Unos
con su origen, múltiples en su apariencia e igual podríamos citar con
referencia a las manos, pese a sus distintas actitudes. Difícil, muy difícil es
el pintado de esa cera, muy pocos aciertan a saber infiltrar con sus colores el
aspecto de vida, que requieren los tipos de una Falla, mas, a fuerza de estudio
y de perseverancia, el milagro se efectúa. Otras formas de trabajar hoy en día
muchos artistas en vez de trabajar el barro utilizan otros elementos, mas
rápidos y cómodamente, estos elementos son o bien, el porespan expandido o
hacen reproducciones con resina y fibra de vidrio ¿Qué falta después de esto
realizado?. Montar los cuerpos metiéndoles dentro de un alma esta vez de
madera, para sujetar fuertemente materiales tan débiles como la paja, las
telas, el serrín y la cera, y una vez en marcha y compuestas las personas, el
mismo día de la planta alinear junto a las paredes mientras se clavan los
bastidores y molduras a los muñecos, que en la oscuridad de la noche se
confunden con la gente de verdad, llegando el observador a no saber o
distinguir entre lo real y lo fantástico. Y finalmente como indica la
tradición, solo queda encender la mecha y prender fuego a la Falla.
Las fallas
iv
Cada falla elije a su
fallera mayor de entre sus falleras que forman la corte de honor, y presentan
así mismo terminando el ejercicio a una de sus falleras, no necesariamente su
fallera mayor al concurso de elección de las trece mujeres valencianas que
constituirán la Corte De
Honor De La Fallera Mayor
De Valencia, las fallas infantiles seguirán el mismo proceso, durante años la Fallera Mayor De Valencia fue
elegida por el alcalde, Presidente nato de Junta Central Fallera, encargada de
coordinar a las distintas comisiones falleras. La elección solía recaer en
mujeres pertenecientes a las familias mas representativas, lo que explica que
en la lista de Fallera Mayor De Valencia. Se encuentra apellidos como Franco,
Suárez, Fernández De Córdova y otros ilustres apellidos.
Sin embargo en 1961, se eligió como Fallera
Mayor Infantil De Valencia, a la niña Lolita Alfonso Sánchez, huérfana de la
casa de la Beneficencia,
modalidad estas que no se había producido antes. Hoy la elección de las
Falleras Mayores De Valencia, sigue el sistema democrático entre las
seleccionadas, su presentación realizada después de su plocamacion por el
Alcalde en el, Hemiciclo Del Ayuntamiento, es un acto solemne y participativo
de todas las Fallas y de la sociedad valenciana, realizado durante muchos años,
en el Teatro Principal y por su mayor capacidad actualmente en el Palau De La Música.
El trabajo de todo un año, la movilización y
contribución de los baños de la ciudad y
el apoyo institucional de nuestro Ayuntamiento, que también planta sus Fallas,
dan a la fiesta una vistosidad excepcional. Podemos decir que cada esquina
tiene su Falla, y su comisión fallera durante esos días la fiesta esta en la
calle, la mujer valenciana sus galas tradicionales. Se pasea por la ciudad en
vistosos pasacalles acompañados de pendones y música, a medio día, cada falla
dispara su mascleta, armonía de ruido y olor a pólvora. Y por las noches un
castillo de fuegos artificiales ilumina nuestro cielo, en los cásales (lugar de
reunión de los falleros), no se duerme, sigue la fiesta los cinco días, la gran
ofrenda de flores a nuestra patrona, La Virgen
De Los Desamparados, en dos días consecutivos, cubre de
flores el gran esqueleto de madera de su imagen donde forma el desnudo tapiz
situado sobre su Basílica, toda la plaza queda cubierta de canastillas, cestas,
ramos y tapices de flores, cerca de 100,000 valencianos desfilan en ella.
La noche del día 19 de Marzo, el valenciano
quema su obra, salvando del fuego el ninot indultat, a las diez de la noche las
infantiles, a las diez y media el primer premio y a las once la infantil del
ayuntamiento. A las doce precedidas por el ritual castillo de fuegos
artificiales, y las fallas mayores, toda la ciudad se convierte en una hoguera,
a las doce y media el primer premio y a la una de la madrugada la de la
Plaza Del Ayuntamiento, dando así por
terminada una fiesta que a un se prolonga hasta la madrugada.