Con el tiempo todo se vuelve ceniza; la campana enmudece, pero el tiempo no se detiene.
Los recuerdos son como el óxido, y despiertan en la memoria quebradiza.
Un aroma de lluvia abre la melancolía entre mis manos y se evapora en un horizonte casi anómalo.
Late el pasado con un pulso marino que muere entre las olas y mi corazón.
Y la añoranza, ave de sal, anida en el silencio de nostalgia incrustado en mi alma.

Preciosa descripción de nostalgia que siempre la pintamos de gris... Bss ;)
ResponderEliminarGracias Sylvia, me alegra que te haya gustado. Un abrazo
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