haciendo amigos y enemigos,
de trabajo en trabajo, en un
mundo sin color.
El susurro me abriga bajo el
álamo, allá en la pradera,
soy viajera de sueños y de
simplezas.
El riachuelo fluye fresco,
entre renacuajos, hojarasca
y el caudal del agua.
El cielo celeste se cubre de
un manto estrellado que
bajo mis ojos la luna
se asoma sonriente.
Sigo mi camino, siendo
caminante al andar.

Hermosa poesía Nuria, felicitaciones, todos de una manera u otra somos caminantes de la vida y mas que nada los poetas
ResponderEliminarCierto querido Nestor, un sincero abrazo y gracias por dejar tu huella
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